María Inés Lagos | PRENSA BICLETAS
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BICICLETAS

PEDRO LABOWITZ

 

Los ciclistas, temática de la actual exposición de la artista, deberían ser un tema popular para los pintores: las curvas paralelas de los dorsos inclinados y de las ruedas, en segmentos semi-circulares, se prestan sin duda a interesantes composiciones. Pero solo recordamos en la pintura chilena una serie de Ximena Cristi con esta temática.

 

María Inés Lagos por supuesto que la trata de una manera muy distinta a su antecesora. No busca la carrera y ni siquiera el movimiento. Sus ciclistas más bien son captados como un momento eternizado dentro de su andar, un momento fijado para siempre e independiente del movimiento dinámico en el cual los sabemos insertos. Esto en nada impide que estos momentos se den con espontaneidad, y más que nada, con gran naturalidad- es obvio que la pintora ha observado a sus deportistas con mucha atención.

 

Hay en estos cuadros un cierto aire de romanticismo, que parece provenir directamente de sus “Plazas” anteriores; de hecho un cuadro establece el nexo en forma clara. De allá han de venir también estos mosaicos ondulantes que se dan en algunos caminos y que introducen una nota muy atractiva de irrealidad y de poesía. El colorido sugerente y suave que convierte en blancas nubes el polvo del camino, subraya esta conversión de ciclistas realistas en escenas impregnadas de una atmósfera romántica sugerente.

 

La misma “irrealidad posible” de los mosaicos se da también cuando Lagos combina las ideas “de interior” y “exterior” como cuando un ciclista pasa por el corredor de una casa. Es una oposición de conceptos que encuentra una solución plástica altamente satisfactoria y al ismo tiempo estimulante para el observador.

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